LA DIGNIDAD HUMANA

LA FILOSOFÍA FUERA DE LA ACADEMIA.

CAPÍTULO 4: LA DIGNIDAD HUMANA

MAURICIO DIMEO

INTRODUCCIÓN

En el presente escrito se analizará la idea de ser humano en función de su dignidad, es decir, del valor que se le otorga, analizando qué podemos concebir como moral y como inmoral.

1. LOS VALORES Y EL SER HUMANO

El concepto de valor surge en la economía y ha sido acogido por la filosofía, particularmente por la axiología o teoría del valor. Todo valor requiere de un patrón de referencia para no caer en el relativismo, en el caso de la economía el valor de un bien o servicio radica en la cantidad de trabajo que lleva incorporado, pero en la moral esto es distinto.

Si hablamos de valores absolutos, pareciera ser que nos referimos a los valores religiosos o dogmáticos, a lo sagrado, pues históricamente estos valores han sido los más comunes para trazar una moral. Pero cada religión posee sus propios valores basados en la fe, por lo que difícilmente podremos obtener un parámetro objetivo y racional mediante ellas.

Más sencillamente, partamos de lo más valioso que tenemos, es decir, nosotros mismos. No hay nada más valioso para el ser humano que su propia existencia, por lo que habremos de darle el valor absoluto al ser humano. No porque el humano sea un ser inmutable, sino porque no podemos darle valores relativos, es decir, no podemos infravalorarlo o sobrevalorarlo sin caer en algún tipo de discriminación. El ser humano posee valor absoluto porque ninguna persona o personas pueden estar por encima de otro y porque ninguna otra cosa puede pasar por encima de la humanidad.

Este valor absoluto que atribuimos al ser humano no es arbitrario, ya que no es un valor que exista independientemente de nosotros (que es la postura objetivista) ni tampoco es un valor que dependa totalmente de nuestro juicio (que es la postura subjetivista), sino que, partiendo de las condiciones objetivas (existe el ser humano) y de las condiciones subjetivas (somos capaces de asignar valores), es como tenemos la posibilidad de darle el mayor valor a nuestra propia humanidad, veamos las consecuencias de esta apuesta.

2. LOS PILARES DE LA DIGNIDAD HUMANA.

Para darle valor absoluto al ser humano, es preciso conocer qué fue lo que lo separó de los animales, lo que lo haya separado de ellos tendrá sumo valor, al ser causa de nuestro surgimiento.

2.1 El trabajo. Engels sostiene que “el trabajo es la primera condición fundamental de toda la vida humana, hasta tal punto que, en cierto sentido, deberíamos afirmar que el hombre mismo ha sido creado por obra del trabajo” (1931:142). Es decir, no nos separamos de los animales por razonar o por los sentimientos o por la fe o por el lenguaje, sino que todos estos factores surgieron a partir de la actividad productiva. En otras palabras, sólo mediante la transformación del medio y por la interacción que esto conllevó, emergieron el pensamiento, el sentimiento, la fe, el lenguaje y la cultura, entre otros.

En ese sentido, el trabajo no es un castigo como su etimología lo dispone, sino la actividad que nos brinda la mayor dignidad, ya que es lo que nos constituye como seres humanos. Inclusive, el derecho al trabajo requiere ser un derecho inalienable, en la medida en que negar el trabajo a alguien implica negarle el derecho a ser partícipe del desarrollo de la sociedad.

2.2 Intereses universalizables. La humanidad surgió mediante el trabajo, pero su dignidad no reside sólo en el trabajo, sino en ciertas condiciones mínimas para su subsistencia, pero no una subsistencia meramente fisiológica, como en los animales, sino en requerimientos mínimos para poseer una vida socialmente digna.

Una vida socialmente digna significa que no sólo requerimos satisfacer nuestras necesidades biológicas como el alimento o el abrigo, sino todo aquello que requiramos para vivir dignamente dentro de la época y lugar que históricamente nos corresponda.

En ese sentido, los seres humanos otorgan valores a sus propios intereses, los cuales, al ser individuales están en permanente conflicto. Para que los intereses puedan llegar a la universalidad, requieren coincidir con las necesidades reales y evitar las falsas necesidades (aquellas que tienden al lujo y no al desarrollo humano). Consecuentemente, los trabajadores, en la medida en que no requieren ejercer la explotación y dominación de ninguna otra clase, son los que puede universalizar sus intereses, tales como la democracia, la justicia, la educación, la alimentación, la salud y la vivienda para todos, entre otras (Sánchez Vázquez, 2003).

En otras palabras, tenemos que garantizar estos intereses universalizables para toda la población, sólo así todos tendrán una vida digna. Como sucede al contrario, como existe una gran cantidad de personas que no poseen una vida socialmente digna, estamos viviendo en la inmoralidad, pues existen los recursos suficientes para que todos disfrutemos de tales elementos.

El hecho de que la sociedad no se organice de tal modo que otorgue valor absoluto a todos, brindándoles tales servicios, puede catalogarse como inmoral, pues se valoriza más a unos individuos (los que sí tienen acceso a estos servicios) que a otros (los desposeídos).

3. ATENTADOS CONTRA LA DIGNIDAD HUMANA.

Además de los servicios básicos existe una infinidad de fenómenos inmorales, en el sentido que estamos defendiendo de atentar contra la dignidad humana, desvalorizando a sectores de la población.

3.1 Objetos y animales. Los ejemplos más evidentes consisten en valorizar más a los objetos o a los animales que a las personas. El hecho de que se inviertan recursos en artículos de lujo es en sí mismo un acto inmoral, pues existe mucha gente sin recursos que está siendo infravalorada en razón de objetos de consumo.

En el caso de los animales la situación es más compleja, ya que como seres vivos es importante que defendamos sus derechos y que también les otorguemos una vida digna, a su respectiva medida.

En tal sentido, toda muerte animal sin sufrimiento que esté enfocada en nuestra alimentación está justificada, pues el ser humano vale más que los animales y requiere consumir otros seres vivos para una vida digna. Pero eso no justifica que la mayor parte de los animales que se utilizan para el consumo sean maltratados o incluso desperdiciados, eso sí que resulta inmoral, pues pese a que el animal vale menos que el ser humano, tiene cierto valor como ser vivo, el cual se está menospreciando.

Por otro lado, la lucha por los derechos de los animales no puede sobrepasar la lucha por los derechos humanos. Es decir, quien invierta más esfuerzo en luchar por los derechos de los animales que en los derechos humanos está cayendo en un acto inmoral, no sólo porque está sobrevalorando al animal por encima del hombre, sino porque no comprende que la lucha por los animales no puede solucionarse de fondo si no combatimos primero las desigualdades sociales.

3.2 Capacidades diferentes. Existe una fuerte discriminación hacia personas con capacidades diferentes y esto se debe a que se les considera de menor valor que al resto de los humanos, no por nada se les solía denominar como minusválidos o discapacitados. Si bien es cierto que carecen de ciertas habilidades, también es cierto que debido a su condición desarrollan otras habilidades o al menos tienen la posibilidad de desarrollarlas.

En tal sentido, brindarles servicios básicos y otorgarles derecho al trabajo es fundamental para no infravalorarlos y por ende caer en la inmoralidad.

3.3 Racismo. Aun cuando el racismo parece cada vez más erradicado sigue siendo un problema mundial. Antes que nada, la visión de que los humanos nos dividimos en razas como los animales es errónea, pues no existe suficiente diferencia genética para hacer dicha distinción, es decir, la diferente pigmentación en la piel y los distintos rasgos fenotípicos en los grupos humanos no son suficientes para marcar una distinción de raza. Por lo que el racismo es injustificado, además de ser inmoral por infravalorar a un grupo humano frente a otro.

Un caso similar ocurre en el fenómeno de la migración, ninguna persona puede ser infravalorada por el hecho de cruzar una frontera con la intención de buscar un mejoramiento de la calidad de vida, incluso porque gran parte de la desigualdad mundial es provocada por la globalización excluyente, impulsada por las grandes potencias económicas.

3.4 Sexismo. La única ventaja del hombre sobre la mujer es la fuerza física, fuera de esto tenemos las mismas capacidades, como la fuerza física no es algo distintivo del ser humano con respecto a los animales, no existe razón suficiente para infravalorar a la mujer frente al hombre.

Además, en el caso del aborto, tampoco existe razón para infravalorar a la mujer frente a un producto potencialmente humano. Ya que el producto no posee ningún rasgo plenamente humano como pensamientos o conciencia, ya que éstos requieren un desarrollo complejo del cerebro que no se alcanza hasta mucho después de nacido.

En otras palabras, estar en contra del aborto es inmoral en tanto se otorga mayor valor a un producto potencialmente humano que a un humano en sentido pleno como es la mujer. Es inmoral porque se considera a la mujer como un mero objeto de deseo o de reproducción y no se le reconoce su derecho a decidir una vida digna para sí misma o para el producto.

3.5 Eutanasia. El derecho a una vida digna implica el derecho a decidir su interrupción, no por capricho o arbitrariedad, lo que sería inmoral por infravalorar nuestra propia vida; sino por el hecho de que una enfermedad terminal o una fuerte discapacidad: impiden llevar una vida digna, por lo que los seres humanos tenemos el derecho de interrumpir la vida cuando no es posible disfrutarla dignamente, en razón de que es inmoral sobrevalorar la vida por encima de la libertad y la dignidad. Como se dice en la película Mar Adentro (2004): “vida sin libertad, no es vida”.

En el caso de la muerte cerebral, el individuo no es ya un ser humano, pues pierde todas las cualidades que nos distinguen de los animales e incluso de las plantas, por lo que la extensión artificial de la vida vegetativa en los humanos es inmoral, pues se está sobrevalorando la vida meramente fisiológica a la dignidad de la persona que había en ese cuerpo.

3.6 Pena de muerte. Quitarle la vida a una persona como castigo por sus actos es totalmente inmoral por varias razones. Primeramente porque toda persona posee un valor absoluto que no puede anularse por su conducta, bajo ninguna circunstancia. Además, los individuos no actúan por intereses meramente individuales, sino que son producto de la sociedad, de modo que la sociedad comparte la responsabilidad de generar delincuentes y tiene que asumir las consecuencias.

En otras palabras, la delincuencia no se genera porque exista gente malvada, sino porque no existen los mecanismos para brindar servicios básicos a toda la población, incluyendo el derecho a un trabajo digno, de modo que la sociedad orilla a los marginados a optar por la delincuencia.

En ese sentido, los delincuentes tienen que ser tratados con dignidad, anulando la pena de muerte y brindándoles todos los servicios básicos en la cárcel, incluyendo el derecho al trabajo. De modo que hasta el peor de los asesinos tenga la posibilidad de contribuir al desarrollo de la sociedad y de recibir una educación que lo reforme, lo cual es responsabilidad de todos.

Por lo tanto, es inmoral matar o aislar irracionalmente a los delincuentes, pues se está infravalorando su persona y su capacidad productiva.

3.7. Sexualidad. La dignidad humana también implica el derecho a ejercer libremente nuestra sexualidad. Con ello viene implicada la diversidad sexual, ya que la homofobia supone que los no-heterosexuales poseen un menor valor que los heterosexuales, lo cual es inmoral en la medida en que la preferencia e identidad sexual no influyen sobre el valor absoluto de las personas.

Asimismo, el sexoservicio es inmoral en la medida en que la persona utiliza su cuerpo para el comercio y por ello no se dan a sí mismos el valor absoluto que merecen, sino un valor económico. Esto incluye a todo aquél que utilice su físico para obtener un puesto de trabajo o algún beneficio.

Sin embargo, la falta de oportunidades de empleo orilla a las personas a venderse, por lo que es más inmoral la sociedad por generar el sexoservicio que las personas que se ven obligadas a practicarlo. En ese sentido, quien practica dicha actividad merece todos los servicios y derechos que todos los demás, por el simple hecho de ser personas, por lo que es inmoral que la sociedad, además de orillarlas a practicarlo, no provea de derechos básicos a tales individuos.

En tal sentido, marginar a las y los sexoservidores es más inmoral que el servicio que realizan, porque se les está tomando como objetos y no como personas. Sobre todo porque su servicio existe gracias a la complicidad de la sociedad, tanto de quienes los apadrinan como de quienes los contratan.

4. DOBLE MORAL.

No es casualidad que quienes promueven una moral conservadora, en la que incluyen algo o todo de lo que hasta ahora hemos criticado: rechazo al aborto, rechazo a la eutanasia, homofobia, marginación a las y los sexoservidores, sexismo y racismo, entre otros: son las mismas personas que practican la doble moral.

En otras palabras, quienes promueven el conservadurismo moral, practican lo contrario clandestinamente y esto ocurre porque el conservadurismo es imposible de ejercer debido a que va en contra de la dignidad y la libertad, como hemos visto.

La causa del conservadurismo viene de los grupos de poder, que requieren mantener a la población sometida y así poder oprimirla y enriquecerse a costa de todos. No es casualidad que el Vaticano sea uno de los países más ricos del mundo y que las organizaciones no-gubernamentales ultraconservadoras tengan una gran solvencia económica.

En toda la historia de la humanidad, los grupos que han defendido e inventado actitudes conservadoras, son los que están en el poder y someten a la población con valores supuestamente morales que hemos visto que en realidad son sumamente inmorales, pues atentan contra la dignidad humana.

5. CONCLUSIONES

Buscar la moral en la sociedad, luchar contra la inmoralidad, sólo es posible si se parte del valor absoluto de las personas, de la dignidad humana y esto sólo es efectivo si se empieza por defender el derecho al trabajo y a servicios básicos para todos, es decir, si buscamos los valores universalizables. Ésta es mi apuesta, si es que se busca la auténtica moralización de la sociedad.

BIBLIOGRAFÍA

Amenábar, Alejandro. 2004. Mar Adentro (Película de cine).
Engels, Friedrich. 1961. Dialéctica de la naturaleza, México, Grijalbo.
Frondizi, Risieri. 1992 Introducción a los problemas fundamentales del hombre. México, FCE.
Sánchez Vázquez, Adolfo 2003 Filosofía de la Praxis. México, Siglo XXI.

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Acerca de maudimeo

profesor de filosofía en bachillerato y licenciatura
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