LO QUE NO ES EL MARXISMO

LA FILOSOFÍA FUERA DE LA ACADEMIA.

CAPÍTULO 6: LO QUE NO ES EL MARXISMO
MAURICIO DIMEO CORIA

INTRODUCCIÓN

Muchos son los mitos que se han difundido con respecto al marxismo y pocos los escritos que con un lenguaje sencillo los hayan desmentido. Marx fue el autor más leído y más incomprendido del siglo XX, en las bibliotecas de la UNAM es de los personajes con más obras sobre él o de él (2700 libros). Eso sin mencionar que la tercera parte del mundo vivió bajo la teoría del marxismo (con la URSS como base) y que actualmente más de la quinta parte de la población mundial vive bajo un gobierno nominalmente socialista (Cuba, Corea del norte, Laos, Vietnam, China, Siria y Sri Lanka).

El marxismo ha logrado un sinfín de repercusiones en el arte, la ciencia, la política, la filosofía y hasta en la religión. Pero su carácter tan radical (en el sentido de que va a la raíz) ha conllevado graves tergiversaciones, las cuales intentaré aclarar en este escrito.

1. EL MARXISMO NO ES UNA RELIGIÓN

La miseria religiosa es, por una parte, la expresión de la miseria real y, por la otra, la protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón, así como es el espíritu de una situación carente de espíritu. Es el opio del pueblo
Karl Marx

Una religión consiste cuando menos en un conjunto de creencias sobre la divinidad. El marxismo no posee ninguna divinidad, sin embargo ofrece un conjunto de elementos que pueden confundirse con la religión:

1.1 La creencia en un pasado libre de opresión como la “tierra perdida”. Si bien es cierto que muchos hablan de una Edad de Oro donde la humanidad vivía libre de guerras e injusticias, lo innegable es que vivió así porque no contaba con los recursos suficientes para actuar de otro modo, por lo que la supuesta tierra perdida no es otra cosa que un pasado precario que requirió de una fuerte cohesión social para salir avante y no un lugar donde todos eran bondadosos. Los marxistas no abogan por una vuelta al pasado, sino por una superación de las injusticias recuperando e integrando lo mejor de la sociedad actual, como veremos más adelante.

1.2 El “pecado original” de la propiedad privada. Por la misma línea, el marxismo no ve a la propiedad privada como una caída en el pecado, pues la concentración de la producción en pocas manos es una condición necesaria para el desarrollo de la industria, lo que señala el marxismo es que así como fue necesaria, ahora se requiere de su superación, ya que el grado de industrialización actual es suficiente para otorgar suficientes recursos a toda la población mundial. Además el marxismo no está en contra de la propiedad individual, es decir, no es reprobable que cada persona sea dueña de su casa, de su coche, de sus electrodomésticos y de cualquier otro artículo personal. De lo que está en contra el marxismo es que los medios de producción como las fábricas y las empresas en general sean propiedad privada y no de todos los que trabajan en ellas.
1.3 Marx visto como “profeta”. Los grandes personajes de la historia suelen ser idolatrados de una u otra forma. Marx no es la excepción, lo importante es no confundir a los fanáticos de Marx con los estudiosos de su teoría o con los que buscan practicar sus métodos. Fanáticos los hay en todo ámbito: la música, el deporte, el arte y hasta en la ciencia, pero no podemos juzgar a un personaje más que por sus acciones. El marxismo no concibe a Marx como un hombre perfecto, sino como cualquier otro hombre de su tiempo, pero la teoría que nos dejó trasciende su tiempo, por eso se le confunde con un profeta.

1.4 “El pueblo elegido” del proletariado. Marx propuso al proletariado como la clase concreta que será capaz de forjar una sociedad justa en toda la tierra. Esto no es gratuito ni idealista, no lo hizo como en las profecías que eligen a un pueblo para dominar a los otros. Sino que propuso a todos aquellos que tienen la producción material en sus manos, pero que no son dueños de lo que generan, ya que sólo quienes producen los alimentos, los transportes y las construcciones entre otros, son los que pueden paralizar al mundo si paran dicha producción. Es decir, materialmente hablando, el proletariado es la clase social fundamental para la supervivencia humana, por lo que tienen la posibilidad de apropiarse de lo que producen para repartirlo justamente.

1.5 “El libro sagrado”, El Capital. El libro más leído y más incomprendido del siglo XX, no es considerado como sagrado o infalible para el marxismo, sino como una guía para comprender cómo funciona la sociedad, el dinero y las relaciones que se establecen en el capitalismo. Es lamentable que la mayoría de quienes se dicen marxistas no acostumbren leerlo, así como quienes lo citan acríticamente como si fuera un texto sagrado. Lo más importante de dicho libro no es lo que dice sino cómo muestra lo que dice: con argumentos, con datos duros, con análisis globales y locales y hasta una gran ironía.

1.6 “El juicio final” con la venida del comunismo. A menudo se acusa al marxismo de poseer una visión apocalíptica, la cual sucederá inevitablemente y otorgará justicia tal como algunas religiones. Pero es todo lo contrario, Marx propone al comunismo como un proyecto a realizar, en donde cada cual reciba según sus necesidades y trabaje según sus capacidades (Marx, 1975). Dicha propuesta sólo puede ser obra de la humanidad misma y no de una profecía, de modo que es posible que nunca se logre e incluso que caigamos en cierta barbarie (si no es que ya estamos cayendo).

En pocas palabras, si bien es fácil confundir al marxismo con la religión, una breve aclaración basta para distinguirlo radicalmente.

2. EL MARXISMO NO ES UNA DOCTRINA

El marxismo ortodoxo no implica aceptar acríticamente los resultados de las investigaciones de Marx. No es la “creencia” en esta o aquella tesis, ni la exégesis de un texto “sagrado”. Por el contrario, la ortodoxia se refiere únicamente al método.
Georg Lukacs

Por doctrina entenderemos un conjunto de creencias que deben aprenderse acríticamente, es decir, al pié de la letra. Por el contrario un método es un modo ordenado y sistemático de proceder para llegar a un resultado. Cuando se entiende al marxismo como doctrina se llega a confundirlo con la religión como vimos, por el contrario el marxismo es un método para analizar y transformar la realidad social.

Sin embargo, gran parte de los marxistas tienden al adoctrinamiento más que al desarrollo de un método, dado que sobrevaloran a un marxista determinado por encima de los argumentos, generando así una infinidad de divisiones dentro del marxismo, los principales son: marxismo-leninismo, luxemburguismo, trotskismo (con 5 variantes), gramscismo, maoísmo, Hoxhaismo, estalinismo, guevarismo, castrismo, juchismo y titoísmo.

Si bien todos ellos han hecho contribuciones tanto teóricas como prácticas en favor de la lucha socialista, sus visiones se ven limitadas dado que sufren de cierta unilateralidad, en razón de que no asumen al marxismo como un método teórico-práctico, al menos no sin cierto culto a la personalidad de su respectivo marxista, aun cuando suelen considerar los escritos y prácticas de otros personajes.

Por el contrario, la propuesta de Lukacs (1985) consiste en tomar al marxismo como un método teórico y práctico, es decir, ser fiel a Marx en el espíritu y no en la letra, como veremos en adelante.

3. EL MARXISMO NO ES UN ECONOMICISMO (O MATERIALISMO DE LO MATERIAL)

Porque el socialismo no se ha hecho simplemente para tener hermosas fábricas, sino se ha hecho para el hombre integral.
Ernesto Guevara.

La base filosófica del marxismo es el materialismo dialéctico. Sin embargo, la palabra materialismo se presta a confusiones. El “materialismo de lo material” es la ideología del consumo, donde se es materialista cuando se buscan los bienes materiales por encima de los valores espirituales. Por el contrario, el “materialismo de la materia” es el que sostiene que la realidad se compone de objetos cambiantes y que no dependen de entidades espirituales para existir. En este segundo sentido es donde entra el marxismo.

De esa confusión surge el prejuicio de que el marxismo es un economicismo, es decir que pretende reducir la realidad a la economía o que considera que lo único importante es el bienestar económico. Por el contrario, el capitalismo es el que sí promueve lo económico como prioritario, donde la prioridad en la vida es hacer jugosos negocios, a costa del medio ambiente, de la salud, de la educación y del trabajo digno de los desposeídos, entre otras injusticias.

En contraste, el marxismo busca un desarrollo integral del ser humano, donde podamos desenvolvernos plenamente a nivel físico, intelectual, artístico, científico, político y emocional, entre otros, pero considera que esto es imposible en la sociedad actual, pues la mayor parte de la población mundial vive en la pobreza. Es donde el marxismo recupera una de las más certeras frases de Hegel, que al mismo tiempo es una crítica incisiva a la religión: “Buscad primero comida y vestimenta, que el reino de Dios se os dará por añadidura” (1807).

En otras palabras, primero hay que luchar por una vida digna para todos, donde las cuestiones económicas son fundamentales, para poder desarrollar plenamente las disciplinas de la cultura. Esto no implica que sólo el factor económico sea importante, sino que todos los factores sociales son imprescindibles (político, cultural, étnico, ideológico, vocacional) pero que en última instancia el modo en que nos ganamos la vida es lo que determina todo lo demás, es decir, las instituciones sociales son forjadas con base en la situación de los medios de trabajo y la distribución de la riqueza.

4. EL MARXISMO NO ES UNA DICTADURA

¡La dictadura del proletariado! Palabras que hasta la fecha sonaban en latín para las masas. Merced a la propagación del sistema de los Soviets por todo el mundo, este latín se ha traducido a todas las lenguas modernas; las masas obreras han dado con la forma práctica de la dictadura.
Lenin

La dictadura es una forma de gobierno en la cual el poder se concentra en torno a la figura de un solo individuo o un reducido grupo de personas. No es de extrañar que el marxismo se asocie a las dictaduras siendo que los socialismos que se han realizado suelen ser dictaduras, además de que uno de los proyectos del marxismo es la dictadura del proletariado, lo cual requiere ser explicado.

En primera instancia habrá que analizar cómo están compuestas las democracias en la actualidad. En teoría los gobernantes son elegidos por los ciudadanos, pero en la práctica sólo los más poderosos pueden financiar candidatos y partidos, de modo que la elección popular está limitada a elegir a los representantes de los de arriba. En otras palabras, aquéllos que poseen los medios de producción (la burguesía) imponen una serie de candidatos y a los desposeídos (proletarios, en sentido amplio) les toca elegir en qué grado quieren seguir siendo oprimidos. Dicho brevemente, las democracias actuales no son otra cosa que dictaduras de la burguesía.

¿Cómo transformar esa situación política? Definitivamente no se podrá hacer electoralmente, ya que es imposible registrar candidatos que no cuenten con el apoyo de los poderosos, o bien es imposible hacerle promoción sin recursos económicos, o en todo caso no se le permitiría ganar en razón de que está en contra de los intereses de los poderosos. Por el contrario, para derrocar a la dictadura de los burgueses, es necesario instaurar, de manera temporal, una dictadura del proletariado, también llamada socialismo. En dicho periodo el poder es tomado por la auténtica mayoría y se impone a la minoría que es despojada de los medios de producción, mismos que pasan a propiedad del nuevo Estado proletario, es decir, de la auténtica mayoría.

Una vez que se ha reducido al mínimo a los disidentes del nuevo orden político, el Estado proletario y la dictadura misma, se disuelven en el comunismo, donde ya no es necesario ejercer el poder para oprimir a otros (como se hace actualmente) pues el pueblo es dueño de todo, de modo que se logra la democracia plena y lo que era el Estado se convierte en una mera función administrativa.

Este tema es demasiado complejo para tratarlo aquí, baste con resaltar que la dictadura del proletariado no es equivalente a los otros tipos de dictaduras, dado que es una dictadura de la mayoría desposeída contra la minoría poseedora, con la intención de erradicar la desigualdad de oportunidades.

5. EL MARXISMO NO ES UNA SUPRESIÓN DEL INVIDIVUO EN PRO DE LA SOCIEDAD

El humanismo marxista es franco, no emplea declamaciones enfáticas y dulzonas sobre el amor a la humanidad. Su finalidad es enseñar a los hombres a no considerarse como una mercancía que se compra y se vende, como una materia prima que sirva para producir el oro y el lujo de la burguesía. Su tarea no es hacer declaraciones líricas sobre el amor, sino dar cabida a cada trabajador conciencia de la misión histórica de su clase, de su derecho al porvenir
Máximo Gorki

Existen teorías que resaltan al individuo ante la sociedad, son llamadas individualistas, como lo son el liberalismo y el capitalismo. Hay otras teorías que resaltan a la sociedad por encima del individuo, como el holismo y el colectivismo. A menudo se tiene la creencia de que el marxismo cae en esta última categoría, lo cual es erróneo.

Para el marxismo es tan importante la sociedad como el individuo, como en la frase de Engels: “No es, pues, como de vez en cuando, por razones de comodidad, se quiere imaginar, que la situación económica ejerza un efecto automático; no, son los mismos hombres los que hacen la historia, aunque dentro de un medio dado que los condiciona” (1894). Es decir, el marxismo no es individualista ni colectivista, sino dialéctico.

Lo que sucede es que vivimos en un individualismo exacerbado, donde cualquier intento de una vida mejor es visto como privación de la libertad. Por ejemplo, se critica a Cuba en el sentido de que los cubanos no pueden poseer un coche, una gran casa o la posibilidad de viajar al extranjero. Pero eso no es precisamente libertad sino frivolidad. No hace falta un coche en específico, la necesidad real es la de transportarse, pero la sociedad actual nos impone el estatus de un coche para ser reconocidos como personas exitosas. No hace falta poseer una mansión para vivir, sino una vivienda digna, pero la sociedad actual nos impone los lujos habitacionales como forma de vida. Finalmente, viajar o mejor dicho “turistear” es otra más de las falsas necesidades que nos da prestigio ante la sociedad, pero de ningún modo es fundamental para un pleno desarrollo humano.

Además, si la sociedad capitalista presume de “libertades” como los autos, las mansiones o los viajes, es contradictorio que sólo una mínima parte de la población tenga la posibilidad de disfrutarlos. Por el contrario, en los países comunistas existen más garantías de salud, alimentación, educación y vivienda para toda la población, tanto que la UNESCO reconoció que Cuba ha erradicado la desnutrición infantil por completo. ¿Quién es más libre, el que tiene la libertad de viajar pero se muere de hambre y de miseria? O el que no viaja pero posee una vida digna.

Otro argumento individualista contra el marxismo es que suprime el espíritu de competitividad, ya que busca repartir la riqueza a todos por igual. Pero el socialismo no está en contra de toda competencia, ya que los países comunistas se destacan en los juegos olímpicos; sino que está en contra de la competencia rapaz que atenta contra la dignidad humana, es decir, la competencia económica y el afán de enriquecimiento material. Podemos competir en ciencia, en artes, en técnica, en deportes, pero que tal espíritu sea genuino, que no esté mermado por intereses económicos, pues es reprobable jugar con el sustento de los trabajadores.

Otro argumento más consiste en creer que el socialismo supone que todos somos iguales y con ello suprime la singularidad humana. Por el contrario, el capitalismo es quien pretende concebirnos como meros productores de mercancías, como meros consumidores y efectúa maniobras mercadológicas para homogeneizar los gustos y aspiraciones de toda la población. En contraste, el marxismo reconoce que somos diferentes, pero que merecemos igualdad de oportunidades, es decir, que cada cual trabaje de acuerdo a sus capacidades y reciba recursos de acuerdo a sus necesidades (Marx: 1875).

6. EL MARXISMO NO ES UN ASCETISMO

La ética marxista ve el ascetismo como una posición extremista, irrazonable e innecesaria, fruto de representaciones equivocadas sobre las vías que conducen al ideal moral.
Diccionario soviético de filosofía

El ascetismo puede ser definido como un género de vida caracterizado por una sobriedad extrema en la satisfacción de las necesidades. A menudo se cree que el marxismo es equivalente a cierto ascetismo, en la medida en que rechaza al capitalismo, sin embargo, el capitalismo es un sistema global y su superación socialista requiere de acciones mundiales, por lo que las acciones individuales influyen poco o nada en su transformación. Por ejemplo, que unos cuantos no le compren a empresas trasnacionales no afecta en lo más mínimo, salvo que todos los consumidores lo hicieran, pero si se lograra ese nivel de conciencia sería mejor aplicarlo en movilizaciones o huelgas generales, más que en acciones simbólicas.

En otras palabras, el marxista no tiene que aislarse del mundo como lo harían cierto tipo de hippies, sino vivir dentro del sistema y buscar la concienciación de la sociedad para impulsar cambios estructurales. De nada sirve dejar de comprar en tal lugar, dejar de usar tal tipo de ropa, dejar de consumir ciertos productos como el alcohol o el tabaco, todo ello puede representar un buen cambio de actitud individual, pero eso no lo hace indispensable para la lucha socialista.

Por el contrario, creer que se está cambiando al mundo con acciones individuales, significa caer en cierto individualismo, es decir, es caer en la lógica del capitalismo y así es imposible superarlo.

7. EL MARXISMO NO ES UNA UTOPÍA IRREALIZABLE

La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.
Eduardo Galeano

En el transcurso de la historia del universo, han ocurrido varios cambios revolucionarios, todos ellos asombrosos, uno de ellos es el surgimiento de la vida, ¿Cómo fue posible que de las moléculas que no están vivas haya surgido la vida? Hasta ahora no conocemos otro planeta con vida. Luego, ¿Cómo fue posible que de los animales que son irracionales surgiera el ser humano que es racional? Hasta ahora no conocemos a otro animal con nuestra capacidad intelectual, emocional o creativa. Considerando estos grandes saltos en la historia del universo, ya no suena tan utópico el comunismo.

Veámoslo desde otra perspectiva. La humanidad ha vivido aproximadamente 45 mil años. Vivió en diversas formas de comunismo primitivo durante casi 40 mil años, unos mil 300 años en un sistema esclavista, otros mil 300 años en un sistema feudal y poco más de 200 años en el capitalismo. Con ello se puede apreciar que el comunismo ya existía en alguna forma y es el modo que más tiempo ha perdurado, además, cada sistema social es igual o menor en tiempo que el anterior, de modo que si seguimos la secuencia el capitalismo no puede durar eternamente. De esto no se sigue que el comunismo llegará, pero lo que sí es seguro es que habrá otro sistema social que no sea el capitalista, de nuestras acciones depende que surja un sistema más humano.

Otro aspecto importante es la mentalidad. Se ha dicho que el ser humano es egoísta por naturaleza, ya que en todos los sistemas sociales lo ha sido. Habrá que decir que los 40 mil años de comunismo primitivo predominó la cooperación antes que el individualismo, la razón fue que los recursos eran escasos y la cooperación fue el único modo de subsistencia. Esto podría hacernos pensar que no volveremos a ser cooperativos puesto que actualmente los recursos son vastos, mas existen muchas comunidades como las zapatistas que sí practican esa visión solidaria, incluso el cristianismo en sus inicios era plenamente cooperativo. En pocas palabras, en todas las épocas han existido sociedades cooperativas que ven por la comunidad antes que por el individuo y ahora que los recursos alimentarios sobrepasan por mucho lo que necesitamos: tenemos las condiciones materiales para una transformación global, sólo hace falta la suficiente concienciación para lograrlo.

Otro prejuicio consiste en considerar que los mejores deben gobernar porque la mayor parte de la población es inepta para tales labores. Pero los de abajo no son capaces de gobernar porque durante su crecimiento sufrieron de desnutrición o de escasa educación, pues todo ser humano es capaz de tomar decisiones políticas si se le brinda una buena educación. Sin mencionar que podríamos catalogar de idiotas a muchos gobernantes actuales.

8. EL MARXISMO NO ES UNA TEORÍA SUPERADA

El socialismo no es en modo alguno el enemigo de la civilización. Lo único que quiere es extender la civilización a toda la humanidad. Bajo el capitalismo la civilización es el monopolio de una minoría privilegiada.”
Guillermo Liebknecht

Es un lugar común afirmar que el marxismo pasó de moda, que se probó y no funcionó. Lo cierto es que el capitalismo sí es una teoría superada que se ha probado hasta el cansancio y no funciona, mientras que el marxismo nunca se ha aplicado como se formuló, ya que hasta los mejores revolucionarios tuvieron serias dificultades para aplicarlo. Si bien dentro del capitalismo ha funcionado bastante aplicar rasgos socialistas, como los tienen los Estados de bienestar, donde el Estado trata de brindar cierta calidad de vida a la población regulando la anarquía de la producción capitalista.

En otras palabras, el capitalismo deja al azar del mercado el bienestar de la sociedad, mientras que el socialismo busca una planificación completa de la producción y distribución de la riqueza. Mientras en el capitalismo la oferta y la demanda provocan el hambre y la miseria en el mundo, el socialismo propone producir lo que la sociedad necesite y distribuir de acuerdo a las necesidades de cada cual. Además, los rasgos de marxismo que se han logrado aplicar en los países nominalmente comunistas, han otorgado ciertas garantías de salud, educación, vivienda y alimentación para toda la población, como en el caso de Cuba, pese al bloqueo económico que sufre, por lo que se muestra cuánto potencial posee el socialismo si se llega a aplicar acertadamente.

Otro problema ha sido que los socialismos reales han tendido a conformar dictaduras en vez de democracias, esto ha ocurrido por la difícil situación de formar Estados socialistas en un mundo capitalista, además de que las poblaciones no han alcanzado la suficiente madurez social para ejercer una democracia plena, pero como ya hemos mencionado, la situación no es diferente en los países capitalistas, donde las supuestas democracias no son otra cosa que dictaduras de la burguesía.

Por otra parte, en la economía, en la filosofía, en la historiología y en la sociología, entre otras disciplinas, hay una infinidad de teorías y el marxismo no es una más entre todas ellas, puesto que posee el método dialéctico, el cual le permite integrar lo mejor de cada una de ellas y superarlas en una visión objetiva de la realidad, esto es posible porque el marxismo está comprometido con la transformación de la sociedad hacia una vida digna para todos.

Esto puede sonar presuntuoso e idealista, pero su complejidad radica en analizar todos los factores que comprenden un fenómeno social y buscar explicarlos en su devenir histórico, considerando en última instancia al factor económico como el determinante. Muchas teorías buscan una visión total, pero pocas de ellas logran explicar los fenómenos en su desarrollo histórico y mucho menos comprendiendo que lo económico, es decir, el modo en que nos ganamos la vida, determina en última instancia nuestras relaciones sociales y la producción cultural correspondiente.

En pocas palabras, el marxismo es la más radical de las teorías, en el sentido etimológico de ir a la raíz de los problemas, por eso se diferencia de las otras teorías que son reformistas, mientras que el marxismo es revolucionario, por lo que no podrá ser superado mientras no logren sobrepasarse las condiciones históricas de injusticia y desigualdad que lo vieron surgir.

9. EL MARXISMO NO ES ANTICIENTÍFICO.

Instrúyanse, porque necesitaremos toda vuestra inteligencia. Conmuévanse, porque necesitaremos todo vuestro entusiasmo. Organícense, porque necesitaremos toda vuestra fuerza.
Antonio Gramsci

Marx fue un hombre de su tiempo y como tal era incapaz de acertar en todo lo que dijo y mucho menos en sus pronósticos para el futuro. Claro que acertó bastante, tanto que sus escritos siguen siendo vigentes, pero lo que nos legó es más que eso, es un método de investigación.

Nos otorgó el método materialista dialéctico, con el cual es posible analizar la realidad actual en su mayor complejidad, pues parte de las condiciones concretas en su devenir histórico. Claro que son muy útiles los textos clásicos del marxismo, pero lo son en la medida en que nos permiten entender de qué modo estudiar cada fenómeno histórico y no para pretender encajar fórmulas del pasado o de otros contextos sociales a nuestra situación actual. Un error de muchos marxismos consiste en buscar otra revolución rusa tal como se presentó en aquél momento, siendo que cada condición determinada exige ser analizada en su contexto.

Por eso el marxismo es científico, en la medida en que posee una metodología de investigación social, que permite dar una explicación a los fenómenos y dar cuenta de su desarrollo histórico. Popper argumentaba que el marxismo no es científico porque se probó y fracasó, pero sí así midiéramos a la ciencia, ninguna teoría saldría avante, pues las teorías científicas maduran mediante ensayo y error. Actualmente, en las universidades del mundo el marxismo sigue siendo aceptado como una teoría científica social y forma parte de los planes de estudio. Desgraciadamente ha sido minimizado en lo que es más fuerte: en la ciencia económica, ya que tales planes de estudio se han tecnificado, en el sentido de enfocarse en análisis econométricos, más que en la investigación social.

En particular, la ciencia es una búsqueda de regularidades y el marxismo es científico en tanto busca regularidades sociales, entre ellas Marx se enfocó en estudiar la ley de la plusvalía, la cual explica cómo es que el capitalista incrementa su capital con base en la explotación del proletario (plusvalía absoluta) y en el perfeccionamiento de los medios de producción (plusvalía relativa), de modo que el enriquecimiento del burgués es ilícito, en la medida en que al trabajador sólo le paga lo que requiere para sobrevivir y no lo que equivale a la riqueza que produjo.

10. EL MARXISMO SÍ ES IDEOLÓGICO

El analfabeto político es tan animal que se enorgullece e hincha el pecho al decir que odia la política. No sabe el imbécil que de su ignorancia política proviene la prostituta, el menor abandonado, el asaltador, y el peor de los bandidos, que es el político aprovechador, embaucador y corrompido, lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.
Bertold Brecht

A menudo se ataca al marxismo por ideológico, como si tal adjetivo fuera despectivo, el problema es que en todo momento jugamos un papel en la sociedad por lo que es imposible dejar de posicionarnos, dejar de tomar una postura, dejar de tener una ideología. Quien dice que no es de derecha (del lado de los poderosos) ni de izquierda (del lado del pueblo) está tomando una postura que avala de alguna forma la situación actual, puesto que no la cuestiona, de modo que termina siendo de derecha. Quien dice que no practica ninguna ideología posee una ideología apática que avala las injusticias imperantes.

Por el contrario, aceptar que se posee una ideología es el primer paso para ser conscientes de nuestro papel en la sociedad. Que el marxismo sea ideológico como toda otra postura política no implica que deje de ser científico, pues si bien los resultados de toda investigación científica son objetivos antes que ideológicos, dichas investigaciones son enfocadas con fines particulares que benefician a ciertos grupos de poder, más que a la población en general. Por ejemplo, la investigación genética no se efectúa para enriquecer el patrimonio de la humanidad, sino con fines comerciales. En ciencia social las investigaciones suelen efectuarse para controlar a la población más que para beneficiarla.

A diferencia de las demás ideologías el marxismo busca ser la más completa de ellas, dado que su objetivo es lograr una visión desde los oprimidos, que busque revolucionar el sistema político actual y superar esta polaridad entre poseedores y desposeídos. Es decir, el marxismo busca una ideología universalizable, libre de la parcialidad individualista que abunda en la sociedad actual.

En ese sentido, la importancia de organizarnos, disciplinarnos, instruirnos y tomar una postura política marxista es fundamental. Todo ello es posible en la construcción de un partido socialista, de ahí la importancia de politizarnos, pese a que los partidos políticos estén tan desprestigiados, pues de otro modo nuestra indiferencia avala el sistema político actual.

11. El MARXISMO NO ES MACHISTA

Las más explotadas son las madres de nuestro pueblo. Ellas están de manos y pies amarrados por la dependencia económica. Son forzadas a venderse en el mercado de la boda, como sus hermanas prostitutas en el mercado público.
Friedrich Engels

Uno de los mitos más cómicos en el marxismo es que como busca abolir la propiedad privada, las mujeres deben ser propiedad de todos. Esta afirmación no fue dicha jamás por ningún marxista, es más propia de Platón, pues incluso en el socialismo utópico ya se tenía una idea muy avanzada del papel de la mujer en la sociedad, Fourier decía que el grado de emancipación de la mujer en una sociedad es el barómetro general por el que se mide la emancipación general.

Por el contrario, el marxismo es quizá la corriente política que más ha escrito y hecho en favor de la mujer. O mejor dicho, las mujeres marxistas son las que más han conquistado al mundo. Tanto que el día de la mujer se origina en la lucha marxista y su objetivo era obtener el derecho de voto y abolir la esclavitud sexual. Es decir, el día internacional de la mujer no es un segundo día de la madre, donde la mujer celebra que sólo se le mira como objeto sexual y de sentimentalismo. Sino un día para recordar la lucha de las mujeres por su emancipación, por una sociedad más justa donde el género no sea un factor de discriminación.

Lo que propone el marxismo es la desenajenación de la sexualidad, es decir, que se deje de ver al hombre y a la mujer como dos polos extremadamente opuestos, ambos géneros poseemos sentimientos, intuiciones, fortaleza, carácter, inteligencia y ningún estudio científico ha demostrado que tengamos alguna de estas cualidades en diferente proporción, salvo la fuerza física. Es la sociedad la que ha condicionado la personalidad de hombres y mujeres hacia dicha polarización.

Por otro lado, hay muchos feminismos no marxistas que han logrado conquistas en el terreno laboral, legal y cultural, el problema es que mientras no se supere el sistema capitalista, todas esas medidas equivalen a tratar de sacar el agua del barco que se hunde, en vez de cambiar de barco, es decir, mientras no se supere este sistema que oprime y explota, las conquistas sociales no perdurarán. Y si bien el patriarcado es más antiguo que el capitalismo, la emancipación marxista no se limita a la enajenación capitalista, ya que su visión dialéctica busca superar e integrar todo nuestro devenir histórico.

12. EL MARXISMO NO ES ANTIECOLÓGICO

el hombre no domina la naturaleza como quien es ajeno a ella, sino que formamos parte de ella con nuestra carne y nuestro cerebro, que nos hallamos en medio de ella y que todo nuestro dominio sobre ella y la ventaja que esto conlleva consiste en la posibilidad de llegar a conocer sus leyes y de saber aplicarlas acertadamente (…) cuanto más ocurra esto, más volverán los hombres a sentirse parte de la naturaleza y más imposible se nos revelará ese absurdo y antinatural antagonismo entre espíritu y materia, entre alma y cuerpo.
Friedrich Engels.

El marxismo promueve el desarrollo de las fuerzas productivas, esto puede malentenderse como una despreocupación por el medio ambiente, pero es todo lo contrario, ya que se busca un desarrollo racional de la tecnología, incluso Engels (1977) recomienda utilizar las grandes cantidades de excremento de la humanidad para el abono, en vez de que sigan contaminando los mares como hasta ahora. De modo que ser marxista es también ser ecologista, ya que promueve una visión de la humanidad como parte integral de la naturaleza y no como algo extraño que la corrompe.

Por el contrario, el ecologismo que promueve la sociedad capitalista es tremendamente hipócrita, ya que sugiere acciones individuales como ahorrar el agua, la luz y reciclar. Pero estas medidas son ridículamente ineficaces, ya que la mayor parte del agua potable se consume en riego y en la industria y lo mismo con la energía eléctrica o muchas otras. Además el excesivo uso de plásticos de las industrias ocasiona un mayor daño al ambiente del que se puede reparar reciclando. Y la industria del automóvil busca impedir que se popularicen combustibles alternativos a la gasolina porque eso disminuiría las ganancias de los magnates petroleros.

En suma, los capitalistas nos venden la idea de que el cambio depende de acciones individuales para ocultar que el verdadero daño lo ocasiona la industria, en razón de que no quieren ver afectadas sus jugosas ganancias. Por lo tanto, una auténtica ecología, que vaya a la raíz del problema, requiere un cambio de sistema, donde se transformen el modo en que aprovechamos los recursos de la naturaleza, ya que sólo un cambio estructural puede solucionar los problemas globales que están acabando con el planeta y con nosotros mismos (como los transgénicos).

13. EL MARXISMO NO ES VIOLENTO

Sean capaces siempre de sentir, en lo más hondo, cualquier injusticia realizada contra cualquiera, en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda del revolucionario.
Che Guevara

Mucho se ha criticado al marxismo por buscar mejorar las cosas mediante la violencia, cosa que no es completamente cierta. Antes que nada vivimos en una sociedad violenta en diversos modos. Existe la violencia explícita que se vive a diario con la delincuencia, pero además existe otra violencia que suele pasar desapercibida, que es la violencia estructural o callada como la nombra Sánchez Vázquez (2003). Dicha violencia es impartida por el Estado y los capitalistas y consiste en mantener a la población en la opresión y la pobreza. Se refleja en desempleo, bajos salarios, nulas prestaciones, despido por embarazo, escasez de agua potable y de energía eléctrica. Todo esto es una violencia estructural en la medida en que sí existen los recursos suficientes para brindar tales servicios a toda la población, pero están injustamente distribuidos.

Si a esta violencia estructural, sumamos otra violencia explícita que también comete el Estado contra los luchadores sociales (encarcelamientos políticos y represión de la protesta social, entre otros), está plenamente justificado el uso de la violencia para derrocar a los gobernantes responsables. Sin embargo, el marxismo no busca la violencia ni aún en estos casos, sino sólo como último recurso cuando todo otro mecanismo haya sido probado, es decir, siempre se buscará primero el diálogo y la movilización pacífica, pero siendo realistas, los poderosos no cederán sólo por nuestra labor de convencimiento, por lo que será imposible superar al sistema capitalista si no se utiliza, como último recurso, la violencia contra los capitalistas.
CONCLUSIÓN: EL MARXISMO NO ES MARXISTA

Mas la guía principal que debe dirigirnos en la elección de una carrera es el bienestar de la humanidad y nuestra propia perfección. No debe pensarse que estos dos intereses pudieran estar en conflicto, que uno tendría que destruir el otro; al contrario, la naturaleza de hombre está constituida de tal modo que sólo puede lograr su propia perfección trabajando para la perfección, para el bien de sus semejantes.
Karl Marx, a sus 17 años.

Hemos visto que mucho de lo que se concebía como marxismo no lo es, incluso el mismo nombre de “marxismo” es inadecuado, en la medida en que no es un culto en torno a la figura de Marx, sino toda una visión del mundo, un método para estudiar la realidad y un proyecto para superar el sistema de injusticias actual. Por eso Marx mismo dijo en una ocasión que no era marxista, para evidenciar que estaba en contra del culto a la personalidad, es más adecuado utilizar el nombre de socialismo científico, con el que se hace énfasis en que no es una mera utopía, sino que parte de abordar la realidad objetivamente.

Pero el marxismo o socialismo científico es más que eso, es una forma de vida que nos brinda un óptimo significado, ya que no sólo busca una sociedad justa y equitativa, sino brindar a cada ser humano un sentido de existencia. Es decir, la vida tiene muy poco sentido si sólo buscamos nuestro propio beneficio. Ganar mucho dinero, tener mucho poder y hasta formar una familia, son objetivos que sólo mantienen o empeoran las condiciones en las que vivimos. Por el contrario, enfocar nuestra vida en la lucha política, con el objetivo de un mundo mejor, nos brinda un significado auténtico por el cual entregar nuestras vidas.

 

BIBLIOGRAFÍA

Engels, Friedrich. 1894 Carta a W. Borgius http://www.marxists.org/espanol/m-e/cartas/e25-i-94.htm consulta: 31 de diciembre 2011.

Engels, Friedrich. 1961. Dialéctica de la naturaleza, México, Grijalbo.

Engels, Friedrich 1977 Anti-duhring, Mëxico, Cultura Popular.

Lukacs, Georg. 1985 Historia y conciencia de clase. Barcelona, Orbis.

Marx, Karl 1875 Crítica al programa de Gotha. http://www.marxists.org/espanol/m-e/1870s/gotha/gothai.htm consulta: 31 de diciembre 2011.

Sánchez Vázquez, Adolfo 2003 Filosofía de la Praxis. México, Siglo XXI.

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Acerca de maudimeo

profesor de filosofía en bachillerato y licenciatura
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