POR QUÉ UN PARTIDO OBRERO SOCIALISTA

LA FILOSOFÍA FUERA DE LA ACADEMIA.

CAPÍTULO FINAL: POR QUÉ UN PARTIDO OBRERO SOCIALISTA

MAURICIO DIMEO

INTRODUCCIÓN

En este escrito se busca resaltar la necesidad de conformar un partido, la importancia de que sea socialista y la peculiaridad de que sea obrero, desde un enfoque filosófico y con una perspectiva propositiva.

 

1. POR QUÉ UN PARTIDO

La conciencia social posee varios niveles que pueden ser esbozados de la siguiente forma:

1.1 INCONCIENCIA Todos los seres humanos podríamos afirmar que deseamos una sociedad mejor, incluso que ser buenas personas puede contribuir a dicha mejora. Así, cualquier empleado o empresario diría que su trabajo otorga un servicio que hace de este mundo un lugar mejor. De modo que podríamos creer que basta con ser honestos y cumplir con nuestros deberes para contribuir al desarrollo social.

 

1.2 CONCIENCIA FILANTRÓPICA Con un poco más de conciencia podemos darnos cuenta que la mayor parte de la población posee una buena voluntad, pero que esto no es suficiente para mejorar las cosas y decidimos hacer algo más. Lo más probable es que hagamos donaciones o que participemos en organizaciones filantrópicas, como dichas actividades producen un sentimiento de satisfacción inmediata, podemos creer que con esto es suficiente. Podríamos afirmar que toda organización sin fines de lucro que no ponga en duda la estructura de poder puede ser definida como filantrópica.

 

1.3 CONCIENCIA POLÍTICA Con otro poco de conciencia nos damos cuenta que la filantropía es tan sólo un cúmulo de buenas voluntades, pero sin un conocimiento profundo de cómo funciona la sociedad. Es decir, estas organizaciones realizan actividades superficiales que no solucionan los problemas, si bien dan esa apariencia a corto plazo. Por ejemplo, la asociación filantrópica “Habitat para la humanidad” se dedica a construir casas para los que carecen de ellas, pero en sus propias estadísticas maneja que aun cuando su actividad aumente, cada vez existe más gente con carencias habitacionales. Es decir, la filantropía parece estar más enfocada en causar sentimientos positivos en los voluntarios que en resolver problemas estructurales.

 

Los problemas sociales implican algo más que voluntades, pues su fundamento radica en los intereses políticos, es decir, en todo momento concertamos relaciones de poder con nuestros semejantes y a nivel colectivo compartimos intereses con personas afines a nuestra posición social, esto implica que los grandes problemas que aquejan a la sociedad no pueden reducirse a voluntades o deseos individuales, sino que su resolución implica cambios políticos. Esta conciencia política podría reducirse a la participación electoral, a la afiliación a una agrupación política (como los grupos anarquistas, sindicalistas, feministas, estudiantiles, en defensa de los animales y ecologistas entre otros) y a discusiones de café.

 

 

1.4 CONCIENCIA PARTIDARIA. Con un poco más de conciencia, entenderemos que no basta con una conciencia política pasiva que se reduzca al voto, o a una organización que no busque tomar el poder; es decir, las agrupaciones anarquistas, sindicales, feministas, estudiantiles, en defensa de los animales y ecologistas, si bien luchan genuinamente por un mundo mejor, no lograrán un cambio permanente si no pueden determinar dónde se destinan los recursos públicos, las políticas públicas y las decisiones en política internacional, lo cual sólo es posible si se toma el poder.

 

En otras palabras, la única forma de lograr el respeto a la autonomía de los pueblos originarios, brindar empleo con salario justo para todos, garantizar los derechos de las mujeres, brindar educación pública y gratuita, darle trato justo a los animales y garantizar la explotación racional del medio ambiente: será posible si tomamos la dirección del país y lo encauzamos en dichas consignas, entre muchas otras.

 

Por ello requerimos construir un partido, el cual busque tomar el poder con el apoyo de la población y de este modo dirija al país a un desarrollo social y a un reparto justo de la riqueza, ya que una auténtica mejora de la sociedad requiere acciones políticas en las que logremos cambios profundos en la correlación de fuerzas y no sólo se conforme con sacar el agua del barco que se hunde.

 

Nótese que no estoy diciendo simplemente “afiliarse” a un partido, pues esto implica una visión pasiva que le delega la práctica a los líderes o a un conjunto amorfo de personas. La puntualización de “construir” un partido implica una participación activa y constante que organice gradualmente a la población, para que las decisiones políticas sean el resultado de la convergencia de intereses colectivos y no de la imposición de unos cuantos.

 

En ese sentido, una conciencia partidaria consecuente no delega su práctica a un caudillo o líder, es decir, no podemos creer que los cambios sociales son producto de unos cuantos líderes o iluminados que transformarán a toda la sociedad, ya que todo líder es producto de su entorno y de sus condiciones históricas, de modo que la sociedad es responsable del tipo de líderes que genera.

 

2. POR QUÉ SOCIALISTA

La conciencia, una vez que logra transformarse en conciencia partidaria, posee varios niveles de desarrollo

.

2.1 CONCIENCIA PARTIDARIA DIALÉCTICA. Contrario a lo que suele creerse (producto de las erróneas aplicaciones del bloque soviético), el socialismo busca ser el más democrático de los sistemas políticos, ya que no posee una visión llanamente vertical en la cual sólo nos limitemos a votar cada varios años y sólo exijamos que los gobernantes cumplan; tampoco posee una visión llanamente horizontal, en la que no sea posible actuar organizadamente porque no existe una dirección específica que tome decisiones en representación de la mayoría.

 

Por el contrario, un partido requiere actuar como una sola persona, para que así pueda concentrar sus fuerzas en un mismo objetivo, pero sin perder su carácter democrático, es decir, necesita actuar horizontalmente (democracia) y verticalmente (centralismo). En ese sentido el centralismo democrático es el resultado de una conciencia dialéctica, el cual tiene las siguientes características:

 

  • Carácter electivo y revocable de todos los órganos de dirección de abajo arriba.
  • Rendición periódica de cuentas por los órganos de dirección ante quienes los eligieron y ante los órganos superiores.
  • Libertad de crítica y autocrítica dentro del partido.
  • Estricta disciplina de partido, subordinación de la minoría a la mayoría.
  • Las decisiones de los órganos superiores son vinculantes para los órganos inferiores.
  • Trabajo y dirección colectivos, responsabilidad individual de cada participante en el proceso de direccionamiento del Partido.

 

En ese sentido, el centralismo democrático es el modo de proceder de los partidos marxistas (Lenin, 1902) y si bien han tendido a burocratizarse la mayoría de las veces, no podemos abandonar estos principios que buscan la mayor democracia y disciplina posible.

 

2.2 CONCIENCIA PARTIDARIA DIALÉCTICA DE CLASES. Hasta ahora hemos hablado de manera abstracta de la población y de la mayoría, pero no vivimos en una sociedad de igualdad de oportunidades, es claro que algunos nacen en familias con poder adquisitivo y hay quienes nacen en la extrema pobreza, es decir, vivimos en un mundo desigual, pero no lo es en un sentido llanamente numérico de diferencia en ingresos, sino que cada persona conforma una clase social de acuerdo al papel que juegue con respecto a los medios de producción.

 

Es decir, existen dos clases antagónicas que están en constante lucha (Marx, 1980), aunque no se percaten de ello. Estas son la burguesía (que es dueña de los medios de producción, distribución y financiación, es decir, empresarios, comerciantes y banqueros) y el proletariado (que no posee más que su fuerza de trabajo y se ocupan de la producción, como son los obreros agrícolas e industriales). Entre estas dos existen dos sectores de clase transicionales (Poulantzas, 1977), la pequeña burguesía tradicional (que posee pocos medios, por lo que se ve obligada a autoemplearse) y la nueva pequeña burguesía (que no posee medios pero no participa directamente de la producción, que son los empleados en general); por último tenemos a los arrendatarios que al poseer propiedades son aliados de la burguesía.

 

El siguiente grado de consciencia reside en comprender que se vive en una lucha de clases y que no podemos ignorar que hay dueños de grandes empresas por un lado y gente desafortunada por el otro. En ese sentido, si buscamos un cambio profundo en la sociedad no es suficiente con una conciencia partidaria, pues ésta podría buscar el bien de todos, ignorando que no todos están bien, es decir, no podemos enfocarnos en mejorar al mundo ignorando que existe una lucha entre los que poseen y los desposeídos, pues de otro modo estaríamos favoreciendo inevitablemente a los que más tienen.

 

En otras palabras, requerimos una conciencia partidaria de clases, en la que enfoquemos nuestras fuerzas hacia los desposeídos, seámoslo o no, pues de este modo buscaremos suprimir la desigualdad desde su raíz, que es la conformación de clases sociales. Es ahí donde radica la importancia de ser socialista, en la medida en que la desigualdad social sólo será erradicada cuando los desposeídos sean orientados por el partido para tomar el poder, suprimir las clases sociales e instaurar una democracia para todos y no una dictadura de los poderosos disfrazada de democracia electoral como se vive actualmente.

 

No es necesario pertenecer a la clase de los desposeídos para tener conciencia de clase proletaria, ya que una cosa es la situación de clase (en dónde estamos) y otra la posición de clase (a cuál apoyamos), de modo que en teoría cualquier persona puede adquirir conciencia de clase proletaria. Sin embargo, siendo realistas, la gran burguesía jamás adquirirá dicha conciencia, pues eso pone en duda su visión del mundo y en riesgo su forma de vida.

 

Esto no significa que busquemos ser todos desposeídos o pobres, sino lograr una igualdad de oportunidades, en la cual cada cual reciba según sus necesidades y trabaje según sus capacidades, como sostenía Marx. Es decir, la supresión de las clases sociales no tiene por objetivo generalizar la pobreza, sino la vida digna.

3. POR QUÉ OBRERO

En la actualidad sólo una minoría se dedica a la producción industrial y menos aún a la agrícola, esto nos haría creer que no tiene sentido hablar de clase proletaria como la clase primordial o al menos no entendiendo por ésta solamente a los obreros.

 

Sin embargo, el hecho de que el sector servicios agrupe a la mayoría de la población, no implica que éste sector sea el más importante, en razón de que los alimentos, los transportes, los edificios y la tecnología en general, es producida por los obreros, es decir, pese a que los grandes avances industriales permiten que sea cada vez menor el número de obreros, siguen siendo la clase que materialmente mueve al mundo.

3.1 CONCIENCIA PARTIDARIA DIALÉCTICA DE CLASE PROLETARIA. Aun cuando obtengamos una conciencia de clases, no nos será suficiente para transformar de fondo a la sociedad, pues es fundamental comprender que el núcleo social que mueve económicamente al mundo es la clase obrera (Lukács, 1923). En otras palabras, suponiendo que nos organicemos de tal modo que tomemos el control del sector servicios (gobierno, magisterio, comercio, capital bancario, medios de comunicación, empresas de entretenimiento o de mantenimiento, entre otras), no lograríamos una revolución social, pues nos faltaría aquél sector que suministra la producción material (transportes, edificios, alimentos y tecnología). En otras palabras, sólo si los obreros detienen la producción se paralizaría el mundo, de modo que tienen en sus manos no sólo la supervivencia de toda la sociedad, sino el poder de transformarla, el cual requiere evidentemente el apoyo de la mayoría de la población, esto es, de la pequeña burguesía (particularmente el sector servicios).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CONCLUSIÓN

 

En resumen, para mejorar al mundo necesitamos adquirir conciencia de que no basta con ser buenas personas (inconsciencia) ni con una práctica dentro del sistema (conciencia altruista), pues requerimos posicionarnos ante la forma en que nos gobiernan (consciencia política), organizarnos activamente para tomar el poder (consciencia partidaria), de modo disciplinado e incluyente como en el centralismo democrático (consciencia partidaria dialéctica), entendiendo que la sociedad no es un todo homogéneo sino que hay poseedores y desposeídos (conciencia partidaria de clases) y que la clase fundamental es aquélla que tiene la producción en sus manos (conciencia de clase proletaria). Esto no se logra mecánica o linealmente, pues cada persona, grupo humano e incluso la humanidad misma llevan su propio proceso de desarrollo, lo importante es no rendirnos en la lucha por un mundo mejor, entendiendo que el desarrollo de la conciencia es tanto un fenómeno individual como colectivo, los cuales se retroalimentan en una relación dialéctica infinita.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Lenin, Vladimir. 1902 ¿Qué hacer?

http://www.marxists.org/espanol/lenin/obras/1900s/quehacer/index.htm consultado el 15 de abril de 2012

Lukács Historia y consciencia de clase, 1923 (Traducción de Manuel Sacristán; México: Grijalbo, 1969).

Poulantzas, Nicos 1977.Las Clases Sociales en el capitalismo actual Siglo XXI de España Editores.

Marx, Karl 1980. El Capital. México, Siglo XXI

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Acerca de maudimeo

profesor de filosofía en bachillerato y licenciatura
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2 respuestas a POR QUÉ UN PARTIDO OBRERO SOCIALISTA

  1. suleika dijo:

    los grandes progresos en derechos humanos y mejora de las condiciones de vida no han sido impulsados por los obreros sino por pensadores de clase media. Un socialismo sin ellos es un sinsentido, una pérdida de tiempo. O juntos o nada.

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